Para esta entrada de #CoaliciónResponde respondemos a la pregunta, “Si me reúno con otros creyentes en mi casa para estudiar la Biblia, ¿todavía tengo que ir a la iglesia?”.


Es imposible enumerar la cantidad de veces que, de forma directa o indirecta, he escuchado esta pregunta. En realidad, la respuesta es muy sencilla: , por supuesto que todavía tienes que ir a la iglesia. Aquí tres puntos que debemos considerar:

1. Un estudio bíblico no es indispensable para el creyente; la iglesia sí.

En Mateo 16:16-18, Cristo dijo “edificaré mi iglesia” y, al decir eso, no se refería a un grupo de personas que se reúnen para estudiar la Biblia solamente. No: aunque el estudio de la Biblia es central para la iglesia, no es todo lo que esta es. La iglesia no solo es el cuerpo de Cristo, sino también una institución creada por Él mismo; una institución con estructuras definidas y reales. A lo largo del Nuevo Testamento vemos que una iglesia tiene ancianos y diáconos (1 Tim. 3:1-13), practica las Ordenanzas (Hechos 2:41-42) y tiene un pacto común (1 Tesalonicenses 5:11). La iglesia es un conjunto de creyentes que hacen un pacto entre ellos mismos delante de Dios para vivir rectamente, bajo el liderazgo de los ancianos, para practicar las Ordenanzas —el bautismo y la Santa Cena— con responsabilidad, y para anunciar la gloria de Dios al mundo que los rodea. Por definición, un estudio bíblico no cumple con los requisitos para ser un sustituto de la iglesia. Un estudio bíblico es una gran herramienta cuando se usa como un medio para el discipulado de una iglesia local, pero puede convertirse en una amenaza si se utiliza como un sustituto de ella.

2. Un estudio bíblico no es una predicación.

Por más buen maestro que sea el líder de un grupo pequeño, jamás será suficiente para reemplazar la predicación expositiva de la Palabra de Dios. Un estudio bíblico puede ser rico en enseñanza y aprendizaje mutuo, pero no puede ser sustituido por la proclamación monologa que proviene desde el púlpito, ya que la Biblia no solo debe ser escudriñada, sino también proclamada y aplicada. El mandato principal que Pablo le da a su discípulo, Timoteo, es: “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra” (2 Timoteo 2:1-2). La actividad central de la institución divina —la iglesia— es la predicación de la Palabra, y eso sucede en el ámbito de la congregación local.

3.Aunque un estudio bíblico no es indispensable para el creyente, el discipulado sí lo es.

No estoy diciendo que un estudio bíblico es malo en sí mismo. Yo mismo soy líder de un grupo que se reúne a estudiar la Biblia todos los miércoles por la noche. El discipulado no es opcional para ningún cristiano, y este puede llevarse a cabo en un estudio bíblico, en relaciones orgánicas, en conversaciones de uno a uno, etc. Lejos de desanimar a las iglesias a que tengan estudios bíblicos en casa, mi temor es que, detrás de la pregunta que hace el título de este artículo, esté un corazón que se pregunte ¿qué tanto puedo comprometerme con otros creyentes sin comprometerme por completo? La pregunta en sí misma asume una vida que quiere vivir al margen del cristianismo; una vida que radica en la diminuta frontera entre la obediencia y la desobediencia. Esa una pregunta que parte de una actitud equivocada. Si el autor de Hebreos nos exhorta a no dejar de congregarnos como algunos tienen por costumbre (Heb. 10:25), la pregunta que deberíamos hacernos es, ¿qué más puedo hacer para involucrarme y comprometerme de lleno con mi iglesia local, con el fin de considerar y estimular a otros a las buenas obras (Heb. 10:24)?

Entonces, si eres parte de un estudio bíblico, pero no de una iglesia, espero que no vivas en esa diminuta frontera por mucho tiempo. Si eres parte de una iglesia local, pero no de un estudio bíblico que esta ofrezca, espero que sepas que el discipulado no es opcional para ti, ya sea que esto suceda dentro de un estudio bíblico o no. 


#CoaliciónResponde es una serie donde pastores y líderes de la iglesia responden a inquietudes que llegan a Coalición por el Evangelio por diversos medios, y que son parte de las inquietudes que caracterizan la iglesia en nuestra región.