Nota del editor: El pastor John Piper recibe preguntas de algunos de sus oyentes en su programa Ask Pastor John. La siguiente es una respuesta a una de esas preguntas.

“¡Hola, pastor John! Mi pastor cree que los judíos, que creen que el Mesías aún está por venir, van al cielo porque son el pueblo escogido de Dios, haciendo referencia a algunas partes de Apocalipsis. No estoy de acuerdo con él, porque creo que todos deben llegar al cielo a través de Jesucristo. ¿Cuál es su posición? ¿Todos los israelitas serán salvos en los últimos días?”.

No, no todos Israelitas serán salvos en los últimos días. Y más específicamente en relación a la preocupación de Brooke, ningún judío que esté en espera de un Mesías, y rechace a Jesús mientras espera, será salvo. Permíteme hablar de un punto a la vez. Es decir, 1) ¿Será salvo todo Israel?, y 2) ¿Serán salvos específicamente los judíos que todavía esperan a un Mesías?

En primer lugar, veamos algunos pasajes con respecto al primer punto. Cuando Jesús vio la fe del centurión gentil en Mateo 8:10, dijo que no había visto tal fe entre los israelitas. Y luego añade esto en Mateo 8:11-12, 

“Y les digo que vendrán muchos del oriente y del occidente [es decir, gentiles], y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos. Pero los hijos del reino [es decir, los judíos que lo estaban rechazando en su propio día] serán arrojados a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes”. 

Después, en Mateo 23:29-33, dejó en claro a qué se refería cuando dijo “las tinieblas de afuera” y “el crujir de dientes”. Luego dice: “¡Ay de ustedes, escribas y Fariseos”. Son los líderes judíos. Ay de ustedes, hipócritas. “¡Serpientes! ¡Camada de víboras! ¿Cómo escaparán del juicio del infierno?” (Mt. 23:33).

El apóstol Pablo deja claro que esto fue lo que quebrantó su corazón: que sus parientes judíos, con todos los privilegios del pacto, estaban rechazando a Jesús como el Mesías, y estaban yéndose al infierno. Así dice en Romanos 9:2-3, “Tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. Porque desearía yo mismo ser anatema, separado de Cristo por amor a mis hermanos, mis parientes según la carne”. Así que ellos eran malditos y estaban separados de Cristo. Y Pablo dijo: desearía poder tomar su lugar. Pero eso crea para Pablo un problema enorme. Y pasó todo Romanos 9-11 tratando el problema y dándole una solución; a saber, ¿cómo puede el pueblo del pacto en masa, casi todo, perecer y perderse para siempre?

Su respuesta, su punto central en Romanos 9-11, es el siguiente: “Pero no es que la palabra de Dios haya fallado” (Rom. 9:6). Él está respondiendo a su propia preocupación. Parece que la palabra de Dios ha fallado: tantos judíos se están perdiendo. Y él dice: “No es que la palabra de Dios haya fallado. Porque no todos los descendientes de Israel son Israel”. Su respuesta es: no todo Israel es Israel. Esa es la respuesta básica de Pablo. Entonces, desde el principio vemos esto con la diferencia entre Isaac e Ismael, hasta el día de hoy con la distinción entre los judíos que creen en Jesús y aquellos que no creen. Hay un verdadero Israel y hay un Israel étnico, y lo deja claro cuando dice: “Esto es, no son los hijos de la carne los que son hijos de Dios, sino que los hijos de la promesa son considerados como descendientes” (Rom. 9:8). Los hijos de la carne serían todo judíos étnicos de hoy, pero no todos ellos son hijos de Dios.

Por eso, Pablo ora: “Hermanos, el deseo de mi corazón y mi oración a Dios por ellos es para su salvación” (Rom. 10:1). Entonces él sabe que solo algunos serán salvos. Y así dice en Romanos 11:13-14, “Entonces, puesto que yo soy apóstol de los Gentiles, honro mi ministerio [a los gentiles], si en alguna manera puedo causar celos a mis compatriotas y salvar a algunos de ellos”. Entonces, solo algunos serán salvos; en eso espera Pablo. Entonces, ¿quiénes son los que serán salvos? Y responde en Romanos 11:23, “Y también ellos, si no permanecen en su incredulidad, serán injertados [es decir, al verdadero pueblo de Dios, al pacto Abrahamico, al cual se refiere como un olivo], pues poderoso es Dios para injertarlos de nuevo”. Por lo tanto, en ese momento están allí fuera del árbol por su incredulidad. Y dice: si tan solo creen, serían injertados de nuevo.

Pablo, sin embargo, está esperando aquel día… y esto puede ser lo que el pastor de Brooke decía. Vendrá un día, creo que dice Pablo, cuando habrá un gran avivamiento en Israel por Jesús su Mesías, y todo el grupo étnico de Israel será salvo mediante la fe en Jesús. Creo que eso es lo que Pablo está diciendo en Romanos 11:25-26 donde dice: “Porque no quiero, hermanos, que ignoren este misterio, para que no sean sabios en su propia opinión: que a Israel le ha acontecido un endurecimiento parcial hasta que haya entrado la plenitud de los Gentiles. Así, todo Israel será salvo, tal como está escrito: ‘El Libertador vendrá de Sion; apartará la impiedad de Jacob’”.

Entonces, mi opinión personal es que eso se refiere a una salvación futura de gran parte de Israel. Pero el punto es, solo a través de Jesús es que viene la salvación a cualquier judío en cualquier momento. Pablo dice en 2 Corintios 3:16, “Pero cuando alguien [es decir un judío] se vuelve al Señor, el velo [que ha estado cubriendo sus mentes] es quitado”. Cuando se vuelven al Señor Jesús, el velo es quitado. Y cuando es quitado, ¿qué ven? La gloria de Jesús (2 Co. 4:4).

Ahora, en lo que respecta a esa otra parte de la pregunta de Brooke: ¿Qué pasa con los judíos que hoy están a la espera de un Mesías, pero en el proceso no están creyendo que Jesús es el Mesías? Esa es exactamente la situación en la que Juan Bautista se encontró en su pregunta relatada en Lucas 7:19. Él dijo: “¿Eres Tú el que ha de venir, o esperamos a otro?”. Entonces, esa es exactamente la pregunta de Juan el Bautista. Y Jesús le responde señalando sus milagros y la singularidad de su predicación a los pobres. Y luego dice en Lucas 7:23, “Y bienaventurado es el que no se escandaliza de Mí”, pues Jesús no parecía ser el Mesías que ellos esperaban. Y así, ellos tropezaron con la piedra de tropiezo (cf. Rom. 9:32-33). Jesús dijo: Solo serán bendecidos los que no tropiecen en mí. Y esa bendición es válida para todos los que abrazan a Jesús. Y lo contrario será la condenación.

De manera que una y otra vez Jesús nos dice en los Evangelios, y le dice a los judíos que si lo rechazan, rechazan a Dios el Padre. Si ellos no lo aman ni le dan la bienvenida como Mesías e Hijo de Dios, no aman al Padre. No le dan la bienvenida al Padre. Y así, permíteme dar unos cuantos versos al respecto, porque son realmente la esencia de la cuestión.

  • Juan 14:7, “Si ustedes Me hubieran conocido, también hubieran conocido a Mi Padre”.
  • Juan 5:23, “El que no honra al Hijo, no honra al Padre que Lo envió”.
  • Juan 5: 42-43, “Pero a ustedes ya los conozco, que no tienen el amor de Dios. Yo he venido en nombre de Mi Padre y ustedes no Me reciben”.
  • Juan 8:42, “Si Dios fuera su Padre, Me amarían, porque Yo salí de Dios y vine de El”.
  • 1 Juan 2:23: “Todo aquél que niega al Hijo tampoco tiene al Padre; el que confiesa al Hijo tiene también al Padre”.
  • Juan 6:45, “Todo el que ha oído y aprendido del Padre, viene a Mí”.

Es simplemente difícil imaginar cómo Jesús podía hacer más claro que el rechazarlo y esperar a otro Mesías es mostrar que no tienes una relación salvífica con Dios. Esto es cierto para los gentiles, judíos, musulmanes, budistas, hindúes, secularistas. Jesús es el único camino a Dios porque Él es la encarnación de Dios.


Publicado originalmente en Desiring God. Traducido por Kevin Lara.
Imagen: Lightstock