“Viendo Jesús que él había respondido sabiamente, le dijo: 'No estás lejos del reino de Dios'” (Marcos 12:34).

Después de que Jesús echó a los mercaderes del templo y fue cuestionado en cuanto a su autoridad para hacer eso, lo vemos enfrentarse a los líderes religiosos que tratan de sorprenderlo con alguna de sus preguntas para poder usar las respuestas de Jesús en su contra.

Es entonces cuando se acerca un escriba, que aparentemente tenía una duda genuina, y le pregunta a Jesús, “¿cuál es el mandamiento más importante de todos?”.

Ante la respuesta de Jesús sobre amar a Dios con todo nuestro ser y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, el escriba repite esa misma respuesta (aunque más en sus propias palabras) ahora a Jesús. 

El Señor ve que el escriba ha respondido “sabiamente” y le afirma en su caminar de fe, quizá sabiendo que muy pronto, al ver su obra en la cruz, su Espíritu le hará “despertar” espiritualmente a la realidad de que estos mandamientos son imposibles de cumplir, pero también a la realidad de la provisión de Dios en el sacrificio expiatorio de su Hijo.

Quizá para nosotros la respuesta del escriba no muestra mucha sabiduría. Y es que vivimos en una sociedad en la que la relevancia, creatividad, e impacto, son valores supremos. Pero el escriba repitió lo que Jesús había dicho, al procesarlo en su corazón y entendimiento. 

La verdadera sabiduría no está en nuestra habilidad de hablar la Palabra de manera creativa y relevante, sino en procesarla personalmente y comunicarla fielmente viviéndola con amor hacia los demás para la gloria de Dios.

Piensa en esto y encuentra tu descanso en Él.


Imagen: Lightstock.