Hay varias palabras en el mundo evangélico que están de moda.

Cada año cambiamos nuestra terminología para encajar con los tiempos. Hay algunas frases que se empiezan a usar para ser más relevantes. Puede ser que cambiamos el nombre de nuestros “grupos pequeños” a “grupos de células”. O, aun, hay muchos que dejan a un lado el título “cristiano” y prefieren algo como “seguidor de Cristo”. Confieso que dentro de mí hay un poco de rebeldía en contra de esta moda. Entiendo que nuestras palabras son importantes. Sin embargo, el significado tras la palabra es sumamente más importante que el término mismo.

En este momento, estamos en el proceso de plantar una iglesia en Guatemala. Esto nos da la oportunidad de plantear términos precisos, que describen verdaderamente lo que estamos haciendo y por qué lo estamos haciendo. Uno de los términos que hemos decidido usar es comunidad misional. Nuestro anhelo en usar este termino es que se entienda más lo que se requiere en la vida del cristiano. Sin embargo, reconocemos que usar un nuevo término requiere explicación. 

Comunidades misionales: ¿qué son?

¿Alguna vez has escuchado a alguien usar el termino “comunidad misional”? El termino en sí tiene dos partes: comunidad y misional. Entonces, para realmente entender qué son las comunidades misionales, hay que examinar estas dos partes y cómo encajan juntos.

Comunidad

La palabra de Dios habla bastante sobre la importancia de vivir en comunidad, pero puede ser difícil escudriñar las particularidades de cómo se ve. La comunidad bíblica tiene dos partes: comunión y crecimiento.

1. Comunión

Comunión, de acuerdo a la Biblia, es algo más que convivencia. La Escritura usa la palabra koinonia para describir la comunión entre la iglesia. Esta palabra refiere a una relación de participación en los mismos intereses. Entonces, uno de los mejores ejemplos de koinonia se puede encontrar en el matrimonio. Ambos miembros (esposo y esposa) están interesados en el bien del matrimonio y laboran juntos por cumplir las metas del matrimonio. 

La koinonia dentro de la familia cristiana se muestra en relaciones formadas con el evangelio en el centro. Y de la misma forma que el esposo y su esposa laboran juntos para cumplir las metas de su matrimonio, nosotros como iglesia debemos laborar juntos por las metas del evangelio. De hecho, una de las mejores formas de aplicar la koinonia en nuestra vida es buscar en la Palabra de Dios los pasajes que hablan de “unos a otros” y practicar esos pasajes en nuestra vida con otros cristianos.

2. Crecimiento

Una de las metas principales de la koinonia es el crecimiento espiritual. Como una comunidad centrada en Cristo, debemos velar por el crecimiento espiritual del uno al otro. Hebreos 10:25 nos dice que el punto de las reuniones de los cristianos es para animarnos unos a los otros. Hebreos 3:13 habla de la importancia de animarnos unos a otros para que no nos endurezcamos al engaño del pecado. Gálatas 6 habla de la importancia de ayudar con las cargas de nuestros hermanos.

La vida cristiana no se puede vivir a solas. Necesitamos a otras personas para que nos animen y nos ayuden a crecer, rendir cuentas, confesar y arrepentirnos de nuestros pecados. Sin embargo, aún más que eso, necesitamos a personas que, en medio de todo eso, nos ayuden a enfocar nuestros ojos sobre el evangelio. Necesitamos de personas que nos lleven constantemente a la cruz de Cristo.

Misional

Para muchos de nosotros, misional es una palabra lejana, o tal vez parece una palabra inventada. Sin embargo, tiene un gran trasfondo. La palabra misional nos da un matiz sobre la misión de Cristo en nuestra cotidianidad. Muchas veces pensamos que los únicos misioneros son los que salen de su país a ir a vivir en otro. Si bien el trabajo del misionero que cruza culturas es vital, la misión de Cristo no es solo algo que se hace en otros países, o por pastores o teólogos. Cada cristiano debe estar involucrado personalmente en la misión de Cristo.

El concepto de una vida misional se trata de ser misioneros en nuestra situación actual. En nuestra colonia debemos vivir como misioneros. En nuestro trabajo, en la escuela, en los eventos de nuestros hijos, con nuestra familia, etc., siempre debemos tener los lentes de un misionero. Esto significa que estamos conociendo a nuestra comunidad, platicando con nuestra comunidad, escuchando las necesidades de nuestra comunidad, aportando soluciones a las necesidades, y, lo más importante, compartiendo el evangelio con nuestra comunidad. 

Entonces, ¿qué son?

Las comunidades misionales son grupos de cristianos dedicados a practicar la comunidad cristiana. Esta comunidad incluye un enfoque en la comunión y en el crecimiento. Al mismo tiempo, practican vidas misionales individualmente y corporativamente. Tienen sus ojos puestos en su crecimiento espiritual con Dios, su involucramiento con otros cristianos, y con su misión hacia el mundo.

Si como líderes no estamos estableciendo buenos sistemas para que la Iglesia crezca, tenga comunión, y busque la misión, estamos fallando en nuestra tarea como pastores. Si habías escuchado este término pero no sabías qué significaba, recuerda que lo más importante no es el término en sí mismo. Lo más importante es entender cuáles deben ser los enfoques del cuerpo de Cristo y cómo podemos llevarlos a cabo como una comunidad misional.