Cuando nos encontramos con preguntas como esta, debemos considerar al menos dos puntos.

Primero hay que diferenciar el concepto de “puedo” del concepto de “debo”. Si respondemos a esta pregunta de manera automática sería con un “sí” absoluto. Claro que puedo predicar con gorra; mientras posea una cabeza donde portarla estoy convencido de que puedo hacerlo. Sin embargo, el hecho de que yo pueda hacer algo no quiere decir que me es lícito, que sea correcto, o que deba hacerlo (1 Cor. 10:13).

Lo segundo es tener claro a qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de predicar. Si nos estamos refiriendo a exponer la Santa Palabra de Dios de manera sistemática los domingos en un servicio de adoración, es probable que la respuesta sea muy distinta a otros contextos en donde la palabra de Dios puede ser expuesta.

Dicho lo anterior, la pregunta que me gustaría responder es la siguiente: ¿Podría yo usar una gorra mientras predico en el servicio de adoración dominical? Y la respuesta que yo daría a esa pregunta, hecha en el mundo hispano en el verano del 2017, es “no”. No porque sea algo pecaminoso en sí mismo, sino porque es poco sabio.

Con la intención de abundar un poco más en mi respuesta, quisiera compartirles algunas razones por las cuales entiendo que no deberíamos predicar usando gorra en un servicio de adoración dominical:

  1. Honrar el púlpito: Como embajadores de Dios estamos llamados a honrar y dar gloria a Dios a través de la exposición de su Palabra desde el púlpito (2 Cor. 5:20). El poder predicar la Palabra de Dios domingo tras domingo es un honor y un privilegio inmerecido para nosotros. Ningún hombre es digno de pararse en el púlpito delante de la novia del Rey de Reyes (Ap. 19:7-9; 21:1-2) con las palabras que el Dios y creador de todo lo que existe inspiró (2 Tim. 3:16). ¡Gracias a Dios por Jesucristo! Por dicha razón, debemos procurar estar lo más presentables que podamos1, tanto interna como externamente.
  1. Tener solemnidad por lo que hacemos: Cuando nos invitan a una actividad importante, como una boda, una ceremonia de premios, o alguna otra reunión que consideramos de cierta relevancia, buscamos vestir de la mejor manera posible. De esta manera mostramos visiblemente a otros que lo que estamos haciendo es importante para nosotros. La gorra normalmente es utilizada en ambientes informales y puede ser un elemento de distracción en un servicio dominical, por lo cual no creo que sea una vestimenta adecuada para el tiempo de predicación.
  1. Ser ejemplo para otros: Cuando nos paramos en el púlpito a exponer la Palabra, las ovejas no simplemente están escuchando lo que decimos, sino que están viendo y aprendiendo de cómo actuamos y cómo nos vemos (1 Cor. 11:1, 2 Tim. 2:2). Todo aquel que se para en un púlpito es una persona que está influenciando a otros; debemos mostrarle a nuestra grey que predicar la palabra de Dios es importante, y es tan importante para nosotros que aún la forma en que nos vestimos es evidencia de ello.
  1. Cuidar el corazón de los más débiles: Una realidad que nunca podemos olvidar es que en nuestra congregación tenemos todo tipo de ovejas. Tenemos ovejas maduras, las cuales trituran aún los huesos de la carne de la Palabra. Hay otras ovejas que han dejado la leche y ahora están degustando de alimento sólido por primera vez. Pero tenemos además niños espirituales que aún están bebiendo leche y a los cuales debemos instruir y a la vez cuidar de forma tal que estos no sean seducidos a pecar por nuestra falta de sensibilidad hacia ellos (1 Cor. 3:2, Heb. 5:12). La iglesia de Corinto se vio en muchas ocasiones atrapada con este dilema. ¿Por qué está mal hacer algo que Dios no ha prohibido? El apóstol Pablo les responde con mucho amor en 1 Corintios 8:9-12, instruyéndoles a no usar su libertad cristiana de manera tal que alguno de los débiles en la fe pudiese pecar o ser seducido a hacerlo. Es por esto debemos ser sabios y prudentes a la hora de elegir qué ponernos cuando nos paramos frente a la grey, ya que hay muchos observando.

El ser usado por Dios para llevar su palabra es un gran privilegio recibido por gracia. Al final, solo por esa gracia podemos hacerlo. No por nuestras vestiduras, sino porque somos revestidos con Cristo. Y con esta respuesta no pretendo dar la palabra final sobre el tema, ni tampoco tratar con cada cultura y cada ocasión en específico. Más bien el llamado es a usar las oportunidades que tenemos para exponer la verdad y proclamar el evangelio con la menor distracción posible, siendo sabios en observar el contexto donde estamos sirviendo, y ejerciendo con cuidado nuestra libertad cristiana, de forma tal que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea exaltado y su pueblo pueda ser edificado.


[1] Es importante que reconozcamos que el “estar presentables” puede variar de cultura en cultura y que no lucirá igual en todos lados. La realidad es que según el contexto esto va a variar. Incluso según el espectro socioeconómico de una iglesia hará que sea diferente. 
#CoaliciónResponde es una serie donde pastores y líderes de la iglesia responden a inquietudes que llegan a Coalición por el Evangelio por diversos medios, y que son parte de las inquietudes que caracterizan la iglesia en nuestra región.
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