No es una novedad teológica ni una rareza histórica sugerir que debemos tener cuidado con representar al Dios inmaterial de forma física. Ese fue el punto de mi artículo sobre la película La cabaña, en la que expresé mi preocupación de que la representación de Dios Padre y Dios Espíritu Santo era una violación del segundo mandamiento. Me sorprendí por el alcance y tono de las respuestas.

Sin embargo, en medio de muchas réplicas y acusaciones, recibí una pregunta reflexiva de al menos un centenar de personas: ¿Qué hay de Narnia? Si está mal representar a Dios Padre como Papá (el personaje de la novela), ¿no es igualmente malo retratar a Dios Hijo como el león Aslan? (Nota del traductor: en el libro La cabaña de Young , Dios Padre es representado por una mujer afroamericana que se hace llamar Papá, con la cual interactúa el protagonista. En la película, este papel lo interpreta Octavia Spencer).

Esta es una pregunta muy buena y estoy contento de responderla. A continuación quiero decir por qué Papá de La cabaña no es Aslan de Narnia. Voy a argumentar que no son iguales por tres razones clave: son de diferentes géneros literarios, representan diferentes personajes, y enseñan diferentes mensajes. 

Diferentes géneros

La primera diferencia clave entre La cabaña y Narnia es el género. ¿Qué género es la serie de Las Crónicas de Narnia escrita por C.S. Lewis? Yo diría que es ficción alegórica, pero no una alegoría completa. De acuerdo con el Diccionario Oxford de términos literarios, una alegoría es “una historia o imagen visual con un segundo significado diferente y parcialmente oculto detrás de su significado literal o visible”. Además, la alegoría “implica un paralelismo constante entre dos (o más) niveles de significado en una historia, por lo que sus personas y eventos corresponden a sus equivalentes en un sistema de ideas o en una cadena de acontecimientos externos a la historia”. Las discusiones y definiciones del término invariablemente apuntan al Progreso del peregrino como el ejemplo más notable en el idioma inglés. El relato de Bunyan es una alegoría porque cada giro importante, personaje, ambientación, y argumento, corresponden con una idea o doctrina cristiana. El personaje principal representa a los creyentes, su peregrinación representa la vida cristiana, su carga representa el pecado, y así sucesivamente. La clave de la alegoría es el paralelismo intencional, continuo, y sustancial, entre el mundo ficticio y el mundo real. 

Los libros de Narnia no son totalmente alegóricos, ya que no implican un paralelo continuo y sustancial entre el mundo de Narnia y el nuestro, o entre la mitología de Narnia y los principios del cristianismo. Pero, sin duda, sí implican un paralelismo general, por lo que el invierno perpetuo de Narnia corresponde en algunos detalles al estado pecaminoso de la humanidad, mientras que la Bruja Blanca corresponde en algunos detalles al diablo. Sin embargo, hay muchos otros elementos de este universo que no tienen paralelo identificable. Sería equivocado asignar en Narnia una gran importancia a la farola, al ciervo, u otros personajes y detalles incidentales. 

Así es como Lewis explicó su creación más memorable, el león Aslan: “[Aslan] es una invención para dar una respuesta imaginaria a la pregunta: ‘¿Cómo sería Cristo si realmente existiera un mundo como Narnia, y Él eligiera encarnarse, morir, y resucitar de nuevo en ese mundo como lo ha hecho en realidad en el nuestro?’”. Aslan es una figura de Cristo, pero no es Cristo. Podemos encontrar una correspondencia general, pero no perfecta, entre las palabras y hechos de Aslan, y las palabras y hechos de Jesucristo. Una lectura correcta de Narnia no da lugar a decir: “Aslan es Jesús”, sino a decir: “Aslan es como Jesús”. Lewis creó a Aslan para evocar una especie de asombro que haría que el lector busque a alguien así en el mundo real, alguien que fuera igualmente impresionante.

¿Qué género es La cabaña? Algunos describen el libro como una alegoría, pero de acuerdo con las definiciones establecidas, ese no es el género correcto. No tiene “un segundo significado diferente y parcialmente oculto detrás de su significado literal o visible”. Tampoco cuenta con un “paralelo continuo entre dos (o más) niveles de significado” en su historia. El personaje de Mack no representa a toda la humanidad, y la cabaña no representa una epifanía espiritual y universal. No oculta su significado detrás de uno figurado. El propio Young niega que su obra sea una alegoría.

Entonces, ¿qué es La cabaña? Creo que se describe mejor como ficción didáctica. Las obras didácticas están “diseñadas para impartir información, consejo, o alguna doctrina moral o filosófica”. Esta descripción es apropiada porque La cabaña es una historia destinada a enseñar una verdad doctrinal o teológica. No es una historia independiente, sino una historia que existe para enseñar. A través de la narrativa, el lector aprende sobre la naturaleza y las obras de Dios. Young quería impartir nueva información y corregir información falsa, y en última instancia, quería que el lector se diera cuenta junto con Mack que “Yo [Dios] no soy quien crees que soy”. De esta manera, La cabaña es una novela netamente teológica en el mismo género que la obra de Brian McLaren, Un nuevo tipo de cristiano, o la obra de Trevin Wax, Noches claras de invierno.

Por lo tanto, Narnia es ficción alegórica que habla de principios de la fe cristiana a través de sus analogías y a través de un mundo fantástico. Este mundo creado tiene un sistema religioso similar pero no idéntico al nuestro, y su historia se cuenta a través de personajes similares pero no completamente iguales. La cabaña es ficción didáctica que selecciona principios de la fe cristiana en un mundo realista a través de personajes destinados a representar con precisión las personas divinas descritas en la Biblia. 

Diferentes personas

Hemos establecido, entonces, que estos libros son de diferentes géneros. Ahora, ¿qué representan los personajes? Según Lewis, Aslan representa una figura semejante a Cristo, como podría existir en un universo paralelo. Que yo sepa, en Narnia no existe la doctrina de la Trinidad, pero sí oímos del padre de Aslan, un personaje conocido como el “Emperador más allá del mar”. Es el gobernante del universo y el responsable de la “magia profunda”, que es el sistema de leyes o la religión que gobierna su mundo. Este personaje existe, pero nunca se ve ni se describe. Por lo tanto, Lewis solo da forma equivalente al Dios Hijo. 

En La cabaña vemos a los tres miembros de la Trinidad tomando forma: Dios el Padre como Papá, Dios el Hijo como Jesús, y Dios el Espíritu Santo como Sarayu. En la película hay actores humanos representando los tres papeles. De esta manera, Young da forma a Dios Hijo, el que realmente tomó forma humana, pero también al Padre y al Espíritu Santo, quienes son inmateriales y no tomaron ni tomarán forma humana alguna. Dar forma a lo inmaterial es la transgresión prohibida en el segundo mandamiento. El segundo mandamiento no prohíbe hacer imágenes de Dios solo cuando se atribuye divinidad a dicha imagen. Los hijos de Israel, antes de que se inclinaran ante el becerro de oro, conocían que el Señor no era de oro, y tampoco una vaca, pero pensaron que una representación visible los ayudaría a pensar mejor acerca de Dios, y a enfocar mejor sus pensamientos en Él. El punto del segundo mandamiento es que al presentar a Dios de cualquier forma, lo disminuimos. Cualquier imagen de Dios es engañosa. Cualquier imagen de Dios miente más de lo que ayuda. Como dice Neil Postman en Amusing Ourselves to Death (Divirtiéndonos hasta la muerte): “El Dios de los judíos existe en la Palabra y por medio de la Palabra, una concepción sin precedentes que requiere el más alto orden de pensamiento abstracto. Así que para que una nueva clase de Dios pudiera entrar en la cultura, la iconografía se convirtió en blasfemia. La gente como nosotros, que está en el proceso de convertir la cultura que se basa en la palabra a una basada en imágenes, podría sacar provecho al reflexionar en esta prohibición mosaica”.

Aquí, entonces, existe una diferencia clave entre Narnia y La cabaña. Aslan es un personaje de un mundo diferente con un sistema diferente de creencias, quien tiene algunas similitudes con el Hijo de Dios. La cabaña presenta un personaje en este mundo que dice ser Dios Hijo. También presenta personajes en este mundo que dicen ser Dios Padre y Dios Espíritu Santo. Mirar a Aslan en la pantalla grande es ver a un personaje que es como Jesús en algunos aspectos clave; mirar a Papá o Sarayu en la pantalla grande es ver a personajes que dicen: “yo soy Dios Padre”, y “yo soy Dios Espíritu Santo”. (Permítanme decir esto claramente: Mi preocupación con retratar a Dios Padre como Papá y a Dios Espíritu como Sarayu no tiene nada que ver con su raza o género, o incluso su humanidad. La preocupación está en representar a Dios como algo). 

Si Aslan fuera retratado en Narnia como una figura humana, no sería una violación del segundo mandamiento (incluso si así arruinara la historia). Si Papá fuera retratado en La cabaña como un león, entonces sería una violación del segundo mandamiento. Aslan representa fielmente a Cristo sin pretender ser Él; Papá dice ser Dios sin parecerse a Él con precisión. 

Mensajes distintos

Narnia y La cabaña son diferentes géneros de literatura, y encarnan personajes diferentes. La tercera diferencia clave está en los mensajes que enseñan estos personajes.

A través de los libros de Narnia, Aslan actúa y habla de manera que explica el sistema mitológico que solo existe dentro del mundo fantástico de Lewis. Cuando Aslan hace estas cosas, generalmente evoca las acciones y los hechos de su homólogo en el mundo real, Jesús. Sin embargo, debido a que el cuento es alegórico, lo hace de forma incompleta, por lo que gran parte de lo que hace y dice no tiene sentido mas que en la historia. 

Papá, Jesús, y Sarayu de La cabaña representan, o de hecho son, el Dios Padre, Dios Hijo, y Dios Espíritu Santo de este mundo y de la fe cristiana. Todo lo que dicen y enseñan está destinado a tomarse como una representación exacta de lo que Dios ha hecho y lo que su Palabra enseña en este mundo. No llevan a cabo acciones en un mundo paralelo, sino en el real. No enseñan una religión mitológica, sino la religión cristiana. No hay segundo nivel en la historia, no hay alegoría a interpretar o parábola a descubrir. Las palabras que pone Young en la boca de Papá son palabras cuyo propósito es describir al mismo Dios. Del mismo modo, las acciones hechas por Sarayu son acciones destinadas a describir cómo se comporta el Espíritu Santo en realidad.

Al interpretar a Aslan, el león no retrata a Jesucristo. Es, a lo sumo, el retrato de una figura como la de Cristo. La mitología fabricada en Narnia nos recuerda el verdadero mito del mundo real, pero no lo representa por completo. Al observar a Aslan, y al tener en cuenta sus palabras, podríamos obtener algunas pistas sobre lo que Cristo es y lo que ha hecho, y Lewis quería que estos consejos o indicaciones nos llevaran a la exploración más profunda de nuestro propio mundo y la verdadera fe. El personaje ficticio de Aslan nos debe impulsar a explorar los hechos del verdadero Cristo, el Cristo de la fe cristiana tradicional que Lewis llegó a descubrir como adulto, y por el que se convirtió en un portavoz tan querido por muchos.

La interpretación de Papá el humano es interpretar una figura que está destinada a representar directamente a Dios el Padre. La doctrina de La cabaña está destinada a corresponder exactamente a la doctrina del mundo real. El Papá de La cabaña, al menos en su personalidad, sus características, sus obras, y su doctrina, está destinado a ser el Dios del mundo real. Ella habla en nombre de Dios Padre. Solo su forma y los elementos necesarios de la historia los tomamos como ficticios. Es un personaje de la vida real que con cualidades antropomórficas, insertado en una historia de ficción. Sin embargo, como muchos han documentado, la Trinidad de La cabaña enseña mensajes que son incompatibles con la fe cristiana histórica, y trastornan el mensaje de la Biblia. Este no es el lugar para describir exhaustivamente esas preocupaciones doctrinales; estoy agradecido ya que muchos lo han hecho

Mientras que en Narnia el lector mira a Aslan y dice: “Aslan es como Jesús”, en La cabaña, ver al personaje de Papá es decir: “Papá es Dios”. Aslan habla de manera general de una figura como la de Cristo; Papá habla específicamente acerca de quién es Dios y lo que Dios ha hecho. Por esta razón, tenemos derecho a esperar más de Papá que de Aslan. Tenemos razón para esperar que Papá represente con precisión a Dios en su persona, sus obras, y sus palabras. Sin embargo, mientras Aslan realiza bien su función, Papá la realiza de manera muy lamentable.

Papa ≠ Aslan 

He sostenido por tres motivos que Papá de La cabaña no es Aslan de Narnia. Aparecen en diferentes géneros literarios, representan diferentes personajes, y enseñan diferentes mensajes. Narnia es un cuento alegórico; La cabaña es ficción didáctica. Aslan es una figura semejante a Cristo en un mundo paralelo con una mitología inventada; Papá es Dios Padre en el mundo real y su fe cristiana. Lo que enseña Narnia por analogía es generalmente consistente con la fe cristiana histórica, y tiene la intención de crear confianza en ella; La cabaña enseña el uso de la caracterización literal y es subversiva a la fe cristiana e intenta debilitarla. Mi consejo es, entonces, entrar a Narnia, pero salir de La Cabaña.


Publicado originalmente en Challies. Traducido por Sergio Paz.