La sociedad occidental solía estar básicamente dividida entre personas que (1) respetaban la Biblia como “la verdad”, pero no la seguían, (2) creían y la seguían con devoción, o (3) la rechazaban como simplemente un libro de leyendas y mitos.

Las cosas están cambiando  

Para empezar, el primer grupo está disminuyendo rápidamente, y la relación entre el segundo y el tercer grupo se ha complicado de una nueva manera. En el pasado, si usted creía en la plena autoridad de la Biblia, sus vecinos escépticos no hubieran estado de acuerdo, y le hubieran explicado por qué no pueden aceptar la Biblia, y tal vez incluso se hubieran reído de usted en privado. Pero ellos no hubieran sentido la necesidad de examinar y ridiculizar su manera de ver la Biblia, tampoco de avergonzarlo por ello.

Atacado y avergonzado 

Hoy, como nunca antes, se ataca el carácter de la Biblia públicamente, tachándolo de cruel y opresivo, y a los defensores de la visión histórica de su veracidad los ven igual. Hay una enorme presión social sobre los cristianos a abandonar el entendimiento histórico de la inspiración y la autoridad de las Escrituras y el papel que debe desempeñar en nuestras vidas. 

Esta es la razón por la cual recientemente mi iglesia llevó a cabo una corta serie de sermones de tres semanas sobre la doctrina cristiana de la Palabra de Dios. Consideramos la confiabilidad, autoridad, suficiencia, y la finalidad de la Biblia. Tanto los creyentes como los escépticos no están familiarizados con lo que la Iglesia ha creído históricamente acerca de las Escrituras, y lo que la Biblia dice acerca de sí misma. Siempre ha sido importante entender esto, pero en nuestro tiempo es más importante que nunca.

No debemos, sin embargo, estar tan decididos a conseguir que nuestra doctrina de la Escritura sea correcta, que descuidemos su papel apropiado en nuestras vidas. En nuestra iglesia Redeemer no tenemos ningún deseo de aumentar las filas de personas que creen en la verdad de la Biblia pero que no saben del poder que tiene sobre sus vidas. Jesús les dijo a las élites de su tiempo que estaban “equivocados por no comprender las Escrituras ni el poder de Dios” (Mat. 22:29). Hebreos 4:12 dice que la Biblia es “viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos”.

¿Cómo es viva y eficaz?

Una lectura viva y activa

La Palabra de Dios es la forma principal por la cual llegamos a entender la verdad acerca de Dios. El segundo de los diez mandamientos prohíbe el hacer imágenes —representaciones pictóricas del Dios trino— para uso en la adoración. ¿Por qué? Si las imágenes y estatuas de Dios le ayudaran en la oración, ¿por qué se prohibiría en los mandamientos? Durante siglos, la iglesia protestante (y especialmente la presbiteriana y las iglesias reformadas) han argumentado que es a través de la lectura y la enseñanza de la Palabra de Dios que el Espíritu Santo reina libremente para iluminar la mente y el corazón con la verdad. Las imágenes roban la verdad, y presentan una versión ya digerida del carácter de Dios.

En agosto, el periódico The New York Times publicó un artículo titulado Turn the Page, Spur the Brain [Voltea la pagina y estimula el cerebro]. Este artículo presentó resultados empíricos que muestran que leerle a los niños, incluso a los de temprana edad, es crucial para el desarrollo de su cerebro. Encontraron que exponer a niños a un video o una imagen limitaba su imaginación. Un experto dijo: “Ellos no tienen que imaginarse la historia [por sí mismos]; solo se les está siendo alimentada”. Otro señaló que los niños que fueron expuestos a la lectura “mostraron significativamente más actividad en las áreas del cerebro que procesan la asociación visual, a pesar de que el niño estaba escuchando la historia y no podía ver ninguna de las imágenes”. En resumen, la comunicación verbal hace que su mente y su corazón trabajen en comprender e imaginar la historia por sí mismos. Las imágenes alimentan lo que otras personas han imaginado. 

No estoy denigrando las artes visuales en general. Pero este artículo sencillo sobre la lectura a los niños es compatible con una comprensión antigua protestante sobre el poder que la Palabra tiene de capturar nuestros corazones con la verdad de una manera en la que ninguna otra cosa puede hacerlo. Pablo dice en 2 Corintios 3:18 y 4:6, sorprendentemente, que en este momento por la fe podemos “contemplar la gloria” de Cristo. Y esta contemplación está vinculada a la obra del Espíritu en nuestros corazones cuando la Palabra de Dios es ser leída y escuchada (2 Cor. 3:12-16).  

Durante años pensé que Dios podría estar activo en mi vida a través del Espíritu, y que la Biblia era un libro que tenía que obedecer si Dios iba a venir. Ahora me doy cuenta que la Biblia es la forma en que, por medio del Espíritu, Dios está activo en mi vida. 


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Yajaira Marmolejo.
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