No puedo creer que esté escribiendo este artículo.

En primer lugar, porque de ninguna manera recomiendo la nueva serie para adolescentes de Netflix 13 Reasons Why (Por trece razones). De principio a fin, la serie está saturada de pecado extremo e implacable —maldiciones incesantes, violencia física, abuso sexual, consumo de drogas, abuso del alcohol, acoso, voyeurismo, pornografía, bullying, experimentación sexual, violación, abuso verbal de la variedad más vil, y una representación gráfica del suicidio. Las “advertencias” no le hacen justicia a la serie. Por favor, no malinterprete mi comentario sobre esta serie como una recomendación para que cualquier persona —adulto o niño— la vea.

En segundo lugar, porque el tema de la serie es muy doloroso para mí. Mi mejor amigo, que creció y fue mi vecino durante varios años, se asesinó a sí mismo cuando teníamos 16 años. Dije “se asesinó a sí mismo” porque los verbos como “tomó” o “terminó” con su vida suavizan el significado y no hacen justicia a tal acción. Puede haber otros lugares dónde escribir o hablar con un lenguaje más suave, pero no aquí, no cuando quiero advertir sobre una serie que describe el suicidio de una manera destructiva.

El suicidio adolescente no es una estadística para mí. No es algo que le sucedió a un conocido hace mucho tiempo. Nunca me uní a la aflicción superficial por un “compañero de clase caído” como lo hacen algunos de los estudiantes en la serie Por trece razones. Las emociones que siento después de 20 años todavía son profundas. La decisión de mi amigo me arrebató la inocencia de la infancia y me puso cara a cara con con la ferocidad del dragón de la muerte.

¿Por qué escribir entonces acerca de la serie? Porque varios lectores me pidieron que lo hiciera, y porque mi hijo de la secundaria tenía amigos que hablaban de ella en la escuela y en la iglesia. Como escritor y pastor, me siento obligado a entrar en este asunto para lazar la advertencia más fuerte que pueda tener sobre esta serie. Hay una razón por la que Nueva Zelanda ha prohibido a cualquier persona menor de 18 años ver la serie sin sus padres, y por qué las escuelas canadienses están prohibiendo a los estudiantes incluso hablar sobre ella.

La serie Por trece razones es engañosa y destructiva.

Una historia hacia el suicidio

Para ser sinceros, está claro que las personas que hicieron esta serie querían convencer a los espectadores adolescentes de que las acciones tienen consecuencias, y que el bullying puede dañar a otros y conducir a la desesperación. La serie quiere que la gente tome en serio ciertos pecados como el ver a las mujeres jóvenes como objetos, la invasión de la intimidad, el acoso sexual y la tentación de encubrirlo, así como el fracaso de no creerle a las víctimas de una violación. Con el fin de resaltar la gravedad de estos pecados, Por trece razones enfrenta al espectador con la terrible depravación de las escuelas secundarias, y con las muchas formas de culpa y vergüenza que surgen en una sociedad saturada de medios de comunicación y de la revolución sexual. Cuando la serie se adentra ocasionalmente en los sermones, se hace evidente que los escritores quieren que los jóvenes espectadores traten a los demás con respeto.

Pero también es claro, al menos para mí y para un número creciente de psicólogos y expertos en salud mental, que Por trece razones conducirá a más suicidios. Ya estamos escuchando advertencias de varios expertos en suicidios de adolescentes, y es probable que veamos una serie de intentos de suicidio en todo el país.

Ésto no me sorprende. Por trece razones es una serie sin esperanza cuya historia culmina con el suicidio. Los espectadores, al identificarse con el personaje principal, Hannah, imaginarán su propio viaje moviéndose irremediablemente hacia la tumba, atraídos por una fantasía de venganza contra aquellos que los han despreciado. Al intentar combatir el bullying, esta serie realza el suicidio. Da al personaje principal una salida a todo tipo de martirio, un final trágico pero atractivo (exhibido con detalles gráficos) que va en contra prácticamente de todo intento de combatir el suicidio.

No puedo imaginar lo destructivo que es este mensaje.

No puedo imaginar lo seductor que será para aquellos que están tentados a imaginar un escenario en el que puedan voltear las mesas y destruir emocionalmente a sus compañeros de clase.

La mayoría de la gente piensa que Por trece razones trata de un grupo de adolescentes que en sus acciones egoístas y pasividad son responsables de matar a una débil joven. No. Esta es una serie sobre cómo una chica, más allá de la tumba, mata a sus compañeros de clase. No trata solamente del suicidio físico, sino también del homicidio emocional. La venganza de Hannah tiene un efecto mortífero en todos los que quedan atrás, incluso en aquellos que, aunque moralmente reprensibles, son apenas culpables de su decisión final.

G. K. Chesterton comentó alguna vez que el suicidio es “un mal extremo y absoluto, negarse a tener interés por la existencia; la negarse a prestar juramento de lealtad a la vida. El hombre que mata a un hombre, mata a un hombre. El hombre que se mata a sí mismo, mata a todos los hombres; en lo que a él concierne, aniquila al mundo”. Siempre he creído que la afirmación de Chesterton sobre el suicidio es injusta y exagerada, ya que la mayoría de los suicidios vienen al final de un periodo de angustia mental significativa y una desesperación incesante, no como una decisión rebelde de negarse a ver lo bueno del mundo.

Pero después de ver Por trece razones, he comprendido la afirmación de Chesterton, porque este suicidio en particular es de hecho una “aniquilación” de la gente que causó su dolor. Él estaba equivocado al generalizar el suicidio de esta manera, pero Por trece razones también está equivocada al dar la impresión de que el suicidio en adolescentes está impulsado por una fantasía de venganza. Es raro que el deseo emocional de venganza conduzca a pensamientos suicidas, y retratar el suicidio de esta manera es engañoso y peligroso.

El suicidio en una cultura tóxica llena de vergüenza

Además, a pesar de la intención de la serie de aumentar la conciencia de cómo el bullying puede afectar a los estudiantes, muchas de las opciones autodestructivas que establecen el rumbo para esta cultura de la desesperación nunca son cuestionadas. Es como si los productores del programa pensaran que podemos tener todos los beneficios de la revolución sexual (que aprueban cualquier tipo de actividad sexual consensual) sin que esto conduzca a ver a las mujeres como objetos. O como si pudiéramos tener las drogas y el alcohol como una muestra de los años de la adolescencia sin crear la atmósfera de accidentes automovilísticos, golpes y violaciones floreciendo en la oscuridad emborrachada.

¿Y que de las niñas de nuestra sociedad que han hecho malas elecciones en las redes sociales o con sus amigos, cuyo arrepentimiento es al menos en parte debido a sus propias decisiones pecaminosas? ¿Qué haces cuando los acosadores están, en parte, en lo correcto sobre la reputación de la chica de la cual se burlan? ¿No son dignas de amor las chicas culpables? Megan Basham escribe:

La historia se esfuerza por enfatizar que la reputación de Hannah como la prostituta de la escuela es totalmente fabricada. Pero, ¿y si no lo era? ¿Y si, como una chica solitaria y herida, realmente hubiera hecho algunas de las cosas que manchan su reputación? ¿Su suicidio sería menos trágico? ¿Sería menos digna de. . . amor y amistad? Al subrayar constantemente la virginidad y victimización de Hannah, Por trece razones parece sugerir que lo haría.

Un mundo sin Dios

La perspectiva de Por trece razones es sombría, incluso con su tono moralizante. Los espectadores no encuentran nada trascendente. Nada fuera de este mundo. No apela a lo que es verdad, bueno y hermoso, sino simplemente a “mi verdad” o “tu verdad” en términos de conveniencia.

Dios es mencionado una sola vez, y la Iglesia Católica es descrita con maldiciones. Más allá de esto, no hay nada más. Sólo está este mundo. Sólo hay un horizonte inmediato. Nadie lucha con el cielo o el infierno —ni siquiera la pálida esperanza secularizada de “estar en un lugar mejor”. El mundo de Por trece razones es completamente impío, de principio a fin, por lo cuál está también sin esperanza.

Ninguno de los estudiantes puede encontrar un lugar para que sus pecados sean expiados, a pesar de que la confesión del pecado y el deseo de alivio de la culpa aparecen una y otra vez.

  • Al pasar de todas las fotos explícitas, “todos somos culpables”, dice Hannah. “Todos lo vimos”.
  • Sobre la supuesta decencia de los “chicos buenos”, Clay dice: “Tal vez no haya chicos buenos”.
  • Sobre el arrepentimiento por hacer lo malo y tratar de evitar las consecuencias, “Alguien tiene que saber lo que hicimos”.

Los adolescentes en Por trece razones están plagados de culpa, y no sólo por el suicidio de una niña, sino también por la toxicidad de una cultura que ignora la injusticia y entierra la vergüenza bajo capas de autopreservación. La culpa se convierte en un sangrado interno que se acumula debajo de la piel, sin poder ser liberada hasta que varios de los personajes principales toman decisiones que conducen al literal derramamiento de sangre. La paga del pecado es la muerte.

Por trece razones agrava un problema que está tratando de arreglar, tal vez porque no tiene una solución eterna que ofrecer. Para aquellos que han tenido pensamientos de suicidio o que tienen amigos que conocen la oscuridad de esta desesperación, la esperanza permanece. Pero no sera encontrada en Netflix.

El desafío de la Iglesia

El desafío para los cristianos es mirar bien el mensaje que promovemos y la cultura que estamos creando.

¿Seremos fieles para proveer un mensaje compensatorio —que nuestros pecados son realmente reales y que somos culpables, pero también que Cristo es precioso y que su sangre fue derramada para que su vida pudiera ser nuestra?

¿Será la iglesia un oasis de fe, esperanza y amor en un mundo lleno de duda, desesperación y odio?

En un mundo cada vez más sumergido en el abuso de los medios sociales y el bullying, ¿puede la iglesia ser el lugar donde la gracia se extienda?

La gracia —ese poderoso favor inmerecido de Dios que gana la batalla contra la culpa y la vergüenza. La gracia, más grande que todos nuestros pecados, incluso del suicidio.

Por la gracia, siempre hay esperanza.


Publicado originalmente por Trevin Wax. Traducido por Sam Ortiz.
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