Johannes Gutenberg murió en febrero de 1468 después de vivir 3 años con una pensión de arroz, vino, y ropa. Poco más de diez años antes, había concluido el trabajo al que dedicó su vida: el primer libro impreso a gran escala. Irónicamente, hoy la Biblia de Gutenberg es el documento impreso más valioso del mundo. El valor de una sola de sus páginas puede superar los 60,000 dólares.

Aunque Gutenberg no recibió incentivo alguno por su invento, la imprenta moderna revolucionó el mundo. La información ya no tenía que copiarse a mano para viajar largas distancias. Las ideas ahora podrían distribuirse en masa. Y la Palabra de Dios también.

Según Guinness World Records, la Biblia es el libro más vendido de todos los tiempos. Su alcance es tal, que es imposible obtener cifras exactas de cuántas se han distribuido a lo largo de la historia. Un estudio de Bible Society determinó que entre 1815 y 1975 se imprimieron 2.5 mil millones de copias, pero se dice que en realidad podrían haber sido hasta 5 mil millones. Solo en 2014, Bible Society reportó que distribuyó 34 millones de copias completas de la Biblia.

Si alguna vez has visitado un hotel, quizá te encontraste con una copia del Nuevo Testamento en algún cajón de tu habitación. Esto fue probablemente gracias a Gedeones Internacionales, una organización de hombres de negocios cristianos que se dedica a distribuir la Escritura en lugares estratégicos. Según sus reportes, 25% de los huéspedes leen la Biblia que se encuentran en su cuarto de hotel… ¡una sola copia tiene el potencial de llegar a aproximadamente 2.300 personas! Este es solo un ejemplo de los muchos esfuerzos que hermanos y hermanas en todo el mundo hacen para que la Palabra de Dios llegue a cada rincón de este mundo.

Dios preserva su Palabra

Estos números son testimonio de la fidelidad de Dios a su pueblo. Él no nos dejó sin dirección; Él se ha revelado y ha preservado su revelación. Reinos se han levantado y caído, pero el Señor ha sido fiel en preservar su Palabra para la Iglesia de todas las edades (Is. 40:8). Sin importar cuántas veces han querido destruirla, la Biblia ha permanecido una y otra vez. Y así será hasta que Jesús regrese; llevaremos su mensaje hasta lo último de la tierra (Hch. 1:8).

Aunque la Biblia es el libro más distribuido en el mundo, aún queda mucho por hacer. A pesar de que se ha traducido completa en más de 600 idiomas, y 1,400 de ellos tienen acceso al Nuevo Testamento, todavía hay más de 1,600 idiomas en los que la Biblia no está disponible. Esto representa a 160 millones de personas incapaces de leer por sí mismas lo que Dios ha revelado en su Palabra. Oremos y actuemos a favor de quienes todavía no pueden tener en sus manos una Biblia en su idioma.

¡Qué gran privilegio es poder contar con la Escritura y profundizar en ella por nosotros mismos! Dios nos guarde de tomarlo a la ligera y desaprovechar aquello que Él ha sido fiel en preservar y hacer llegar hasta nosotros.


Imagen: Lightstock.