El ministerio es un gozo, pero el ministerio también es pesado. Incluso si estás muy contento de estar en el ministerio, algunos días tendrás que pelear por tener gozo.

Esto se explica en que tenemos un enemigo que pretende matar, robar, y destruir la vida abundante que Jesús da (Jn. 10:10).

Puesto que Satanás odia a Jesús, él quiere matar nuestros ministerios al matar nuestro gozo en Jesús. Por esta razón, los ministros del evangelio deben luchar por su gozo.

Aquí están cinco sugerencias para luchar por el gozo.

1) Disciplinas espirituales

En Juan 15, Jesús nos dijo que nuestra vida florecerá cuando permanecemos en Él. Permanecer, según el verso 7, incluye tanto la Palabra de Dios como la oración a Dios. Esto se traduce en una mayor experiencia del amor de Dios (v.9) y una mayor obediencia (v.10).

Jesús nos dice: “Estas cosas les he hablado, para que Mi gozo esté en ustedes, y su gozo sea perfecto” (Jn. 15:11) 

Si dejas de leer esto ahora y te marchas para buscar una comunión más profunda con Jesús, entonces serás una persona más gozosa. Ninguna otra cosa trae gozo como Jesús porque Él es nuestro gozo. Luchar por conocerlo a Él es luchar por el gozo.

2) Intimidad sacrificial

Después de haber gastado (así es como se siente) toda tu energía en ministrar a otros, es tentador volver a casa esperando que tu esposa te ministre.

Cuando constantemente llegamos al hogar agotados por el día, nos olvidamos de que nuestro ministerio principal es pastorear nuestros hogares. Por lo tanto, debemos administrar nuestra limitada energía para dar prioridad a sacrificarse en casa.

También estamos olvidando el evangelio; Dios nos diseñó para experimentar el gozo, no cuando recibimos con egoísmo, sino a medida que damos con sacrificio (Mt. 10:39; Jn.15: 13; Hechos 20: 35).

3) Las amistades serias

Por serio, quiero decir que hay que elegir y comprometerse con amigos que con seriedad te ayudan a encontrar el gozo en Jesús.

“Más valen dos que uno solo, pues tienen mejor pago por su trabajo. Porque si uno de ellos cae, el otro levantará a su compañero; Pero ¡ay del que cae cuando no hay otro que lo levante!”, Eclesiastés 4:9-10.

Satanás quiere robar nuestro gozo, pero los amigos nos ayudan en la lucha. Ellos refrescan nuestra perspectiva animándonos cuando estamos abatidos, y desafiándonos cuando somos egocéntricos.

Si eres un pastor o plantador de iglesias, necesitas buenos amigos que te ayuden con la lucha.

4) El ejercicio extenuante

Alto estrés, combinado con hablar con mucha gente, además de mirar una pantalla iluminada durante todo el día probablemente no ayudará tu estado de ánimo.

¡Gracias a Dios por el don de ejercicio! No tenemos que matarnos con crossfit para beneficiarnos de este regalo. Solo tienes que hacer algo activo que te sea agotador. Incluso quince minutos al día te ayudarán mucho.

Sal. Ejercítate. Suda. Disfruta de la dopamina. Dúchate. Y sigue con tu día.

5) Impresionante belleza

Nos convertimos en lo que contemplamos, por lo cual es muy importante para nosotros contemplar a diario la gloria de Jesús (2 Cor. 3:18) y la belleza del mundo que nos rodea y nos señala la gloria de Dios (Sal. 19; Ro. 1:20).

Como pastores y plantadores, podemos tener una visión estrecha con nuestras iglesias, sobre todo cuando las cosas no van bien. Necesitamos momentos de asombro que nos arrastren fuera de nosotros mismos.

Ser eclipsado por una montaña, perderse en una película, merodear en una galería de arte, tocar música, o sentase junto a un río, todo ayuda a que nuestros corazones recuerden esta verdad esencial: el mundo es mucho más grande que nuestra iglesia, y la obra de Dios es más grande que nuestra pequeña contribución.

El trabajo que hacemos por Jesús es importante, pero no debe consumirnos. ¡Jesús debe consumirnos! La belleza impresionante nos transporta a un lugar donde podemos recordar eso.

Un día, la lucha terminará

Lo sorprendente del gozo es que cuando lo experimentamos, nos olvidamos de nosotros mismos.

Nos quedamos atrapados en disfrutar de las personas y la situación que nos rodea. El gozo verdadero es desinteresado. De esta manera, el gozo es un anticipo del mayor gozo que un corazón pueda conocer jamás.

Un día vamos a dejar de luchar, ¡mientras el universo da paso al gozo sin fin! Pero hasta entonces, luchamos para tener gozo en este mundo sin alegría, porque llevamos el peso del pecado, el dolor, la culpa, la depresión, y el quebrantamiento.

Pero lo llevamos con una sonrisa que el mundo no entiende, porque sabemos un secreto: ¡el gozo es una Persona! Él vino una vez para morir, y Él viene una vez más para gobernar.

Y en su presencia, Jesús será nuestro gozo por siempre (Sal. 16:11).


Publicado originalmente en Am I Called? Traducido por Raul Caban.
Imagen: Lightstock