La pregunta es si un cristiano debe visitar la tumba de sus seres queridos. ¿Debe? No necesariamente. ¿Puede? Sí puede visitar la tumba de un ser querido asumiendo que la persona que falleció era un ser querido que era creyente. 

Podemos ver el caso dónde Jesús visitó la tumba de Lázaro (Juan 11:28-44). María Magdalena en Mateo 28:1, “Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María vinieron a ver el sepulcro”. Vemos en la Escritura que hubo una visita al sepulcro. Así que no hay una prohibición en la Escritura que prohíba que los creyentes vayan a visitar la tumba de un ser querido.

Es lo que siempre, en todo lo que hacemos, debemos preguntarnos, “¿Cuál es la motivación y es bíblica?”. La razón por la que sería bíblica es para rendir honor a un ser querido, recordar a la persona que amamos, y puede ser también de mucha importancia en el proceso de duelo cuando la persona muere, porque hay un proceso de despedida de la persona que falleció.

Pero algo importante que los creyentes debemos tener en cuenta: no lo hacemos para tener un sentido de la presencia de la persona, de tener cercanía con la persona. Vemos en las Escrituras que cuando las personas fallecen están en la presencia del Señor. No tenemos acceso a ellos hasta el día que nosotros muramos también. 1 Tesalonicenses 4:13-14 nos da una Escritura que nos ayuda a procesar la muerte de un ser querido: “Pero no queremos, hermanos, que ignoren acerca de los que duermen para que no se entristezcan como lo hacen los demás que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios traerá con El a los que durmieron en Jesús”. Así que nosotros nos despedimos y nos entristecemos, pero no lo hacemos de la misma forma. Lo hacemos con esperanza sabiendo que un día el Señor se levantará de los muertos.

Hace una semana estaba con mi familia visitando la Ciudad de Nueva York, y estábamos en un tour histórico de la figura de Alexander Hamilton. Fuimos a la Iglesia Trinity en la parte baja de Manhattan donde está la tumba de Hamilton. Pero lo que me llamó la atención no fue necesariamente la tumba de Hamilton. Me llamó la atención que está rodeada de muchas tumbas al lado de la iglesia. Creyentes enterraban a sus queridos cerca de la iglesia porque creían que en el día de la resurrección todos iban a levantarse juntos y experimentar la presencia de Dios juntos. Así que nuestra esperanza es que volveremos a ver a aquellos que han muerto en el Señor. Esta Escritura de 1 Corintios 15:20 debe hablarnos, “Pero ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron”. Así que podemos visitar la tumba de aquellos seres queridos, pero con las motivaciones correctas, formadas por las Escrituras, con la esperanza del evangelio que un día volveremos a ver a aquellos que murieron.