Mi respuesta rápida es enérgica y a voz en cuello: ¡Claro que sí!

Algunos piensan que estudiar teología es solo para los que quieren ser pastores, dedicarse a la predicación itinerante, o ser misioneros. “Un líder juvenil no necesita profundizar mucho”, dicen, “lo necesario es aprender estrategias para capturar la atención y conocer las historias inspiradoras del Antiguo Testamento y las parábolas de Jesús”. De alguna manera se ha formado en la mente de muchos, incluso de líderes juveniles, que la teología es mala y que ahuyentará a los que escuchan, infectándolos con “teologitis aguda” de mucho conocimiento y poco corazón.

Este pensamiento ha sido influenciado por el movimiento teológico liberal, que sostiene que la Escritura no es suficiente para suplir las necesidades del ser humano. El pragmatismo y otras fuentes llenarán esas necesidades. De ahí podemos ver el rechazo de muchos en posiciones de liderazgo, al estudio de la teología. Sin embargo, bien lo dijo R.C. Sproul, todos somos teólogos.

La pregunta es si vamos a ser buenos teólogos. Y para eso, necesitamos estudiar teología.

“La teología (del griego θεος [theos], ‘Dios’, y λογος [logos], ‘estudio’, ‘razonamiento’[...]) es el estudio y conjunto de conocimientos acerca de la divinidad”.1 Y todos tenemos un concepto (o conocimiento) acerca de Dios. Ahora, si vas a servir a la iglesia de Cristo (y los jóvenes son parte de ella), debes, con carácter de obligatoriedad, estudiar teología sana. Y, si es posible, una teología impartida por un centro educacional fiel a la Biblia.

Los jóvenes no son solo el futuro de la iglesia, sino que son hoy mismo parte fundamental de ella. Son parte del cuerpo de Cristo, por quienes Él murió.  Si vas a liderar jóvenes, debes crecer en el conocimiento de Dios. Estas son solo algunas razones de por qué.

1. Tu corazón lo necesita

Si estás en Cristo, eres un pecador salvado por la gracia de Dios. Me imagino que lo sabes, pero es importante que lo recuerdes y que te lo recuerdes. Nuestro carácter debe seguir creciendo a su imagen, y se espera que nuestros pecados tengan menos influencia sobre nosotros. Pero somos grandes pecadores, por lo que necesitamos exponernos a la Palabra y crecer en ella. Lo maravilloso es que Dios ha provisto su revelación, además de miles de volúmenes con sana enseñanza, para que seamos enriquecidos en ese proceso de transformación.

Pablo dijo a los Corintios: “Pero todos nosotros, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu” (2 Co. 3:18). Si vamos a liderar, debemos ser personas cuyo carácter ha sido influenciado y transformado por la verdad de Dios. Y ese carácter solo será forjado por el Espíritu Santo a través del martillo de la Escritura. Un estudio sistemático de la Palabra producirá ese efecto transformador en nosotros.

2. Tu mente lo necesita

Me impresiona leer en la prensa a periodistas que escriben sobre un personaje público sin tener un conocimiento apropiado y acertado de la persona, de manera que fallan en entregar una información objetiva y real. Esta no debe ser la manera como servimos a nuestros jóvenes. El consejo recibido por el joven líder Timoteo fue:

“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad” 2 Timoteo 2:15.

La meta de todo líder debe ser servir y agradar al Señor. Y la manera en que eso sucederá es cuando ese siervo no tiene de qué avergonzarse debido a que maneja con precisión —interpretando correctamente— la palabra de Dios. Esto se aprende, y si vas a enseñar a los jóvenes, debes ser diligente en prepararte con una enseñanza fiel a la Escritura que honre el evangelio y sea centrada en Cristo, para la gloria de Dios

3. El evangelio lo amerita

Un discípulo de Cristo debe ser un aprendiz de las enseñanzas de Cristo. El mensaje principal de nuestro Señor fue el evangelio. Si fue su mensaje, debe ser el nuestro. Pablo dice: “Porque nada me propuse saber entre ustedes excepto a Jesucristo, y Este crucificado” 1 Corintios 2:2.

Dios se hizo hombre, vivió de forma perfecta al cumplir la ley de Dios, murió en la cruz por el pecador, y resucitó venciendo al pecado y la muerte. Este es el mensaje más importante del ser más importante, que lo necesita todo millennial para solucionar su problema más importante. Así que debe estar en el centro de toda nuestra enseñanza. Si creemos esto, entonces nos corresponde profundizar en este mensaje para articularlo y comunicarlo apropiadamente.

4. La consejería juvenil lo demanda

Si sirves como líder de jóvenes, sabes que serán muchas las veces en que una hermana de la congregación se dirigirá a ti diciendo: “Este es mi hijo adolescente, está recontra-rebelde, ¡arréglemelo por favor!”. Si has servido lo suficiente entre jóvenes, esto seguro te sacó una sonrisa. Y algo de angustia.

Parte del servicio que hacemos con los jóvenes de nuestras iglesias es aconsejar. Estos muchachos se encuentran en etapas en las que están tomando decisiones que marcarán sus vidas. En un sentido, sus decisiones o hipotecan, o bendicen su futuro. Además de esa realidad, vivimos en medio de una sociedad resquebrajada con familias disfuncionales, con padres ausentes o presentes pero sin ninguna influencia sobre sus hijos. Tenemos una generación altamente intolerante y burlesca, que denigra a quienes piensan distinto a ella. Pero la palabra de nuestro Dios es suficiente: “Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra” 2 Timoteo 3:16-17.

Cada pregunta de noviazgo, relaciones con los padres, conflictos con amigos o profesores que no comparten su cosmovisión, inquietudes con su fe y luchas íntimas, entre otros dilemas, necesita una respuesta formada por la Escritura. Y eso demanda un esfuerzo en el líder que va más allá de un devociones diario de diez minutos. Otra vez, Pablo solicitó a Timoteo: “Ocúpate en la lectura de las Escrituras, la exhortación y la enseñanza” (1 Timoteo 4:13).

5. Estudiar teología es deseable

Si partimos de la definición de teología como el estudio de Dios, sin duda podemos decir que a Jesús le agrada que conozcamos al Padre. De hecho, en Juan 17 Jesús definió la vida eterna de la siguiente manera: “Y ésta es la vida eterna: que Te conozcan a Ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” Juan 17:3.

Este debe ser el motivo primario por el que nos involucramos en estudios teológicos. No es el título, el prestigio intelectual, o el renombre. La motivación debe ser agradar, servir, y amar a nuestro Dios y Señor.

Un líder de jóvenes no es necesariamente un pastor. Pero tiene tareas pastorales. Funciones como enseñar, velar por el bienestar espiritual de quienes sirve, y acompañarles hacia la madurez espiritual.

Estos consejos son claros para mí porque fallé en varios de ellos en los inicios de mi ministerio con los jóvenes (y aún sigo haciendo ajustes). He estado ahí donde no uno sabe si continuar o no. Pero con una clara consciencia de la necesidad de su corazón y un entendimiento de la tarea de servir a la juventud, el líder juvenil debe esforzarse por crecer en el conocimiento de Dios y su Palabra, para comunicarla apropiadamente, ser fiel a quien lo llamó, y no olvidar que su mensaje es el evangelio y la motivación es la gloria de Dios.

Necesitamos estudiar teología toda la vida, y pienso, durante toda la eternidad, debido a que nuestro Dios es eterno. ¡Empecemos ahora!


1 “Teología”, https://es.wikipedia.org/wiki/Teología (consultado: 12 de abril, 2017).
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