#CoaliciónResponde es una serie donde pastores y líderes de la iglesia responden a inquietudes que llegan a Coalición por el Evangelio por diversos medios, y que son parte de las inquietudes que caracterizan la iglesia en nuestra región.

Uno de los regalos más hermosos que Dios nos ha dado es el matrimonio. El poder tener a nuestro lado otra persona con quien podamos disfrutar nuestras victorias y llorar nuestras derrotas no tiene precio. Alguien con quien podemos compartir los momentos más íntimos y a la vez disfrutar de los placeres más puros que el Señor nos ha regalado.

El hecho de que hoy podamos estar con nuestro cónyuge quiere decir que él o ella tiene padres. Aunque el mundo les ha dado la fama de ser un problema, los suegros juegan un papel importante en nuestras vidas. Por tal razón, antes de compartir algunas sugerencias acerca de cómo mantener una relación sana con ellos, es importante el conocer por qué debemos tratarlos de una manera especial y digna:

  • El principio de una sola carne: En Génesis 2:24 Dios dice claramente que cuando aceptamos la decisión de unirnos en matrimonio, aceptamos voluntariamente el dejar a nuestros padres y convertirnos en una sola carne. Esto implica que nosotros somos uno en todo lo que hacemos. Sus necesidades son mis necesidades, sus cargas son mis cargas, sus obligaciones son mis obligaciones, sus compromisos son mis compromisos. El ser una sola carne implica que sus padres han pasado a ser ahora mis padres; ellos no tienen autoridad sobre mí, al igual que mis padres terrenales tampoco la tienen (si quieres profundizar acerca de esto, te recomiendo este artículo). Sin embargo, el que no tengan tal autoridad no quiere decir que no deban ser honrados. Como hijos de sangre o hijos por el vínculo del matrimonio estamos llamados a honrar a nuestros padres y suegros. Y este mandato no es poca cosa para Dios (cp. Ex. 20:12).
  • Amor a nuestro cónyuge: Una de las mejores maneras de mostrar amor es amando y disfrutando lo que nuestro cónyuge ama. El apóstol Pablo en 1 Corintios 10:24 dice que “nadie busque su propio bien, sino el de su prójimo”. Una buena forma de buscar el bien de quien amamos es amando a sus padres.
  • Por agradecimiento: Como aludí al principio, si hoy podemos disfrutar del regalo del matrimonio es porque Dios ha dotado de padres a la persona que elegimos como esposo o esposa. Eso quiere decir que de una u otra manera debe haber en nosotros un sentido de agradecimiento hacia ellos por haber guardado y cuidado a la persona que es uno junto a nosotros.

Luego de haber visto algunas razones de por qué honrar a nuestros suegros, veamos cómo podemos tener una relación sana con ellos, de forma tal que nuestra relación pueda honrar a Dios y ser edificante para todos.

  1. Mantenga sus límites: Al igual que con nuestros padres terrenales, debemos introducir y comunicar los límites de manera clara. Ellos nos ayudan a salvaguardar nuestro corazón y el corazón de nuestros suegros. Es muy posible que lo mejor sea que quien comunique estos límites a nuestros suegros sea nuestro cónyuges, para así cuidarnos de cualquier reacción o comentario que podría perjudicar la relación en el futuro. Sobre esto de los límites, dos cosas a tomar en cuenta: 
  • Límites físicos: Nuestros suegros deben entender con claridad que ellos son gratamente bienvenidos en nuestros hogares, pero los horarios y las cosas que pueden hacer o no deben ser establecidas por nosotros y comunicadas en amor. 
  • Límites financieros: Cuando hablamos de dinero estamos hablando de autoridad. El no poner límites financieros con nuestros suegros traerá como consecuencia que les demos autoridad para decidir y hacer cosas que solo le competen a la pareja. Debido a esto, lo mejor es evitar cualquier dependencia económica que podamos tener con nuestros suegro o con nuestros padres.

Como dije anteriormente, estos límites deben ser comunicados con gracia y en amor (Colosenses 4:6) de forma tal que podamos cuidar nuestros corazones. Preferiblemente estos límites deben ser comunicados por nuestros cónyuge a sus padres de forma tal que podamos cuidarnos de cualquier reacción o comentario que pudiera afectar nuestra relación en el futuro.

  1. Sé humilde pero honesto: La Escritura claramente nos enseña que Dios se opone al orgullo. Si queremos tener una relación sana con nuestros suegros, debemos tener un corazón manso y humilde, un corazón sencillo, que no siempre tiene que tener la razón, y que sabe ceder por amor al prójimo. Sin embargo, al mismo tiempo debemos ser honestos cuando nuestros límites son violentados, o si la verdad o los valores de la Palabra son cuestionados. Pero aun esto debe hacerse con mansedumbre.
  1. Predícate la evangelio: Vivimos en un mundo caído, rodeados de pecadores, empezando por nosotros. Las personas más cercanas a nosotros son las que más daño nos harán y con quienes más fricción tendremos. Por esta razón, debes recordar el predicarte el evangelio a tu corazón diariamente antes de reaccionar. Recuerda que somos pecadores que hemos recibido gracia y misericordia a través de Cristo (Romanos 3:23-24), y de la misma manera debemos mostrar esa gracia a los demás.

El matrimonio es una caja de regalo con muchas cosas dentro, y los suegros son una de ellas. Si somos sabios, humildes, honestos, y fieles al evangelio podremos disfrutar de ellos y podremos alabar a Dios por regalarnos no solo dos padres, sino ahora cuatro.

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