A través de la historia de la iglesia hemos podido ver que los creyentes no siempre han sabido como conectar lo secular con lo sagrado. Muchos cristianos no saben como se relaciona el domingo con el lunes y como consecuencia muchas veces lo que hacen el domingo cuando están congregados con los demás hermanos, adorando al Señor, escuchando Su Palabra, está completamente divorciado de lo que hacen en el resto de la semana. 

Muchos no saben manejar la tension que nos produce vivir en la tierra teniendo una mente celestial o si quieren ponerlo de otro modo, la tension entre lo que debemos hacer porque somos cristianos y lo que queremos hacer porque somos humanos. Queremos trabajar para el reino de Dios pero también tenemos un montón de responsabilidades aquí y ahora que demandan nuestra atención. La Palabra de Dios nos enseña que todo lo que nosotros hacemos, ya sea de palabra o de hecho, debemos hacerlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de Él a Dios el Padre.

Y cuando Pablo escribió ese texto en su carta a los Colosenses, capítulo 3, estaba hablando a un grupo de siervos que hacían labores comunes y corrientes, y ellos debían hacerlas para el Señor buscando en ellas la gloria de Dios. Cuando un cristiano no sabe cómo manejar lo secular en conexión con lo sagrado probablemente caerá en uno de dos extremos: o será una persona mediocre en lo que hace aquí y ahora en su vida laboral o es muy probable que se dedique tan de lleno a su vida laboral que descuide al mismo tiempo su relación al Señor y sus demás responsabilidades como padre, esposo, etc. Es extremadamente importante que nosotros tengamos una idea clara de lo que la Biblia enseña del trabajo. Nosotros tenemos un mandato cultural en Génesis 1:26-28 que de ninguna manera debemos descuidar. Todo lo que hagan, de palabra o de hecho, háganlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de él a Dios el Padre.