Estamos viviendo tiempos complicados y cambiantes. Estados Unidos, la primera potencia del mundo, recién ha legalizado el matrimonio homosexual, imponiendo una revolución moral de manera estrepitosa. A la vez, recientemente ha salido a relucir cómo Planned Parenthood, con apoyo económico del gobierno estadounidense, está lucrándose de la venta de órganos de fetos. En medio de todo esto, ayer las autoridades de Kentucky encarcelaron a una servidora pública por negarse a licenciar matrimonios homosexuales.

A continuación una traducción de un artículo informativo escrito por Joe Carter, y al final unos principios de cómo se atañe a nosotros en el mundo hispano.

Los hechos

Cuando la Corte Suprema aprobó el caso Obergefell v. Hodges, legalizó el matrimonio homosexual en los Estados Unidos y exigió que cada estado emitiera licencias de matrimonio a parejas del mismo sexo. Kim Davis, secretaria del condado en Rowan County, Kentucky, dijo que no podía emitir licencias de matrimonio a parejas del mismo sexo debido a sus convicciones religiosas. Para evitar acusaciones de discriminación, Davis dejó de emitir toda licencia de matrimonio, tanto para parejas del mismo sexo como parejas heterosexuales.

Dos parejas gay y dos parejas heterosexuales la demandaron, argumentando que sus deberes como funcionario del estado requieren que ella actúe, a expensas de sus creencias religiosas personales. Un juez federal la ordenó a emitir las licencias, y la Sexta Corte de Apelaciones (Sixth Circuit Court of Appeals) estaba de acuerdo. Ella apareció delante de la Corte Suprema, quién rechazo su petición sin explicación en una orden breve de una línea. Desde entonces, ella todavía se ha rehusado a emitir licencias de matrimonio.

El 3 de septiembre, Davis fue arrestada bajo cargos de desacato al tribunal.

¿Quién es Kim Davis?

Davis ha trabajado en la oficina del condado de Rowan por 17 años como secretaria de condado (su madre era la secretaria por décadas). En el 2014, ella se postuló como demócrata y fue elegida como secretaria de condado. Es miembro de la congregación de la Iglesia Apostólica Pentecostal

¿Cuáles son las objeciones específicas de Davis?

El 1 de septiembre Davis hizo una declaración donde explicaba su acto de desobediencia civil:    

Nunca imaginé que llegaría un día como este, cuando me estarían pidiendo violar una enseñanza central a la Escritura y a Cristo mismo con respecto al matrimonio. Emitir una licencia de matrimonio que difiere con la definición de Dios del matrimonio, con mi nombre en el certificado, violaría mi conciencia. No es un tema ligero para mí. Es una decisión entre el cielo y el infierno. Para mí es una decisión de obediencia. No tengo animosidad ni estoy guardando mala voluntad contra nadie. Para mí no es un tema de homosexualidad o lesbianismo. Es un tema de libertad religiosa, la cual está protegida bajo la Primera Enmienda, la Constitución de Kentucky, y el Acto de Restauración de la Libertad Religiosa de Kentucky. Nuestra historia está llena de acuerdos para la libertad de conciencia y religión de la gente. Quiero seguir cumpliendo con mis deberes, pero también estoy solicitando lo que nuestros Fundadores imaginaron: que la libertad de conciencia y religión sea protegida. Eso es todo lo que estoy pidiendo. Nunca busqué estar en esta posición y hubiera preferido no estar en esta posición. He recibido amenazas de muerte de personas que no me conocen. No tengo nada contra ellos. Fui elegida por la gente para servir como secretaria de condado. Tengo la intención de continuar sirviendo a la gente de Rowan County, pero no puedo violar mi conciencia.

¿Deben los secretarios de condado poder rehusarse a emitir licencias de matrimonio?

Las opiniones difieren entre los cristianos en cuanto a exactamente cómo los oficiales del gobierno deben obedecer la ley y a la misma vez mantener un testimonio bíblico sobre este tema.

Russell Moore, presidente del comité de Ética y Libertad Religiosa de los Bautistas del Sur recientemente le comentó a la Prensa Bautista que el gobierno “debería de proveer a sus empleados todas las protecciones posibles para mantener el orden público”. 

“Hay mejores soluciones disponibles que la que hay en Kentucky, la cual innecesariamente enfrenta la ley contra la libertad de conciencia”, dice Moore. “El gobernador y la legislatura de Kentucky podrían acomodar a secretarios del condado quienes están en contra de emitir licencias a parejas del mismo sexo por motivos de conciencia, y a la misma vez mantener la ley”.

¿Cómo afecta esto a la Iglesia en América Latina?

Aunque pareciera ser un tema lejano a nuestro contexto, cualquier confrontación con la libertad de conciencia y religión en el país más grande de la sociedad occidental (y el que más se jacta en su libertad) no debe pasar por debajo de nuestro radar. Como iglesia, es nuestra responsabilidad orar no solo por los que tenemos a nuestro alrededor, sino también por las autoridades que Dios ha puesto sobre nosotros y las circunstancias en las que se encuentran.

Muchos responderán de diferentes maneras, sea con advertencias de que hemos entrado a una nueva era de persecución, con llamados a seguir amando a nuestro prójimos —sean homosexuales o no—, o incluso algunos responderán con indiferencia. Lo importante para nosotros es recordar que Dios no está sorprendido, preocupado, ni indiferente. Él sigue siendo el mismo Dios soberano que ha usado las mejores y peores circunstancias (lo digo humanamente) para llevar a cabo Su voluntad, y debemos dejar que esa realidad forme nuestra postura de oración y acción.

Situaciones como esta a menudo nos muestran los ídolos de nuestro corazón. Es decir, muestran en dónde está nuestra confianza y esperanza. Recordemos que principalmente no somos ciudadanos de este mundo, sino que vivimos como exiliados en una tierra foránea (1 P. 2:11). Vivamos, entonces, buscando el bienestar de esta tierra (Jer. 29:7) pero sin olvidar nuestra comisión celestial: hacer, madurar, y multiplicar discípulos de Jesús (Mt. 28:28-30). Si Cristo no está en pánico, su esposa tampoco debería estarlo. Sigamos orando por los demás, amando a los demás, y haciendo discípulos de Jesús.