“No quiero que se lo tome como algo personal, pastor, pero nos vamos de la iglesia”.

Sí, claro.

El miembro de la iglesia le pudiera haber enterrado un cuchillo al pastor al mismo tiempo que le decía que no era personal.

Uno de los aspectos más dolorosos y personales del ministerio pastoral es la salida de algunos miembros de la iglesia. Por supuesto, me refiero a miembros de la iglesia que se quedan en la comunidad, no a los que se mudan fuera de la ciudad.

Los que optan por salir de una iglesia, sin importar el motivo, necesitan entender que su pastor probablemente va a ser lastimado. A veces profundamente herido. En lugar de racionalizar todas las razones por las que un pastor no debe sentirse mal cuando un miembro se va, permítame mostrarle el interior de la mente y el corazón de un pastor. Aquí están cinco razones por las que muchos pastores se ven afectados tan profundamente cuando los miembros salen de su iglesia

  1. Se siente como rechazo personal. Un pastor me describió este sentimiento cuando me dijo, “¿Qué he hecho para hacer que se vayan? Eran algunos de miembros más fieles. ¿Qué es lo que no les gusta de mí?”.
  2. Relaciones desarrolladas. La mayoría de los pastores han desarrollado un profundo amor por los miembros de su iglesia. Se preocupan por ellos. Los defienden. Están ahí para ellos. Las salidas de los miembros son a menudo abruptas, dejando al pastor con dolor y dudas.
  3. Ha invertido mucho tiempo. “Lo discipulé, y mi esposa discipuló a su esposa”, me dijo el pastor. “Hemos invertido mucho en esa familia. Se siente como si nos han traicionado”.
  4. Preocupación por el estado de ánimo general de la iglesia. Otros miembros de la iglesia a menudo se duelen cuando un miembro de la iglesia se va. El pastor se lamenta debido a la salida y debido a la preocupación por la moral de los miembros de la iglesia remanente.
  5. Existe el temor de que otros lo sigan. Se suele decir que las relaciones son la mejor manera de conseguir que gente vaya a la iglesia. Por desgracia, las relaciones son a menudo la causa más común por la que la gente deja una iglesia también. Por lo tanto, el pastor se lamenta y preocupa de que otros miembros seguirán a los miembros salientes.

La gran mayoría de los pastores no hablan de este problema con otros pastores, mucho menos con los miembros de la iglesia. La partida de un miembro de la iglesia no es poca cosa para un pastor. Es personal, dolorosa, y puede incluso conducir a la depresión.


Publicado originalmente en Thom Rainer