En verano de 2012, mi familia y yo nos mudamos a la ciudad de Los Ángeles para realizar mis estudios de teología. Por Su gracia, Dios me permitió asistir al Master’s Seminary, seminario cuyo presidente es el pastor John MacArthur. El campus del seminario, estratégicamente, se encuentra en la iglesia que el pastor MacArthur pastorea, Grace Community Church.

Mi perspectiva de John MacArthur ha cambiado después de haber pasado más de tres años sumergido tanto en el seminario como en la iglesia.  Ya no veo exclusivamente al predicador o autor, sino que veo un hombre quien más que cualquier otra cosa es primeramente pastor. El pastor MacArthur tiene un gran amor hacia las ovejas y una gran pasión por la preparación de hombres que lleven la verdad de Palabra de Dios por todo el mundo.

Tomando en cuenta su preparación y experiencia de ya casi 50 años, no solo en el pastorado sino también en el entrenamiento de hombres, decidí realizar esta entrevista, buscando que sirva de ayuda a pastores, líderes y estudiantes teológicos jóvenes que, al igual que él, tienen un gran amor por la iglesia; y que, al igual que yo, tienen o tendrán la labor de servir como maestros y pastores dentro de alguna iglesia hispanohablante.

¿Por qué puso tanto enfoque en el entrenamiento de hombres desde el inicio de su ministerio?

Ninguna iglesia es edificada sobre un solo hombre. La manera de tener un impacto duradero y un ministerio sostenible es mediante la edificación de hombres para el ministerio. Necesitamos predicar la Palabra, y a la vez formar a otros para levantar a la próxima generación de expositores. Desde el comienzo de mi ministerio en Grace Community Church, mi deseo era iniciar un seminario, con el fin de cumplir el mandato de 2 Timoteo 2:2. Era mi deseo en aquel entonces, sigue siendo mi deseo hoy; y por la gracia de Dios estamos equipando los predicadores del mañana en el Master’s Seminary.

¿Deberían los pastores centrarse en entrenar únicamente aquellos hombres que quieren dedicarse al ministerio? O ¿debe también existir un enfoque en entrenar aquellos hombres que son miembros pero no líderes?

Ciertamente debe haber un enfoque puesto en la formación de los futuros líderes. Sin embargo, también se deben hacer esfuerzos para discipular a todos los miembros de la iglesia. De hecho, el objetivo del ministerio es presentar a todos maduros en Cristo (Col. 1:28), y esto requiere mucho trabajo de los pastores y ancianos de una iglesia. Por esta responsabilidad es que los hombres necesitan asistir y ser preparados en un seminario, de lo contrario estarán mal equipados para hacer la tarea de perfeccionar a los santos.

Un problema existente en la Iglesia evangélica en Latinoamérica es la gran cantidad de líderes en iglesias sin ningún tipo de entrenamiento, quienes a la vez sostienen que no se necesita la preparación para el pastorado. ¿Qué le diría a estas personas?  

Si los hombres no son entrenados con los estándares más altos, no estarán debidamente equipados para los retos del ministerio, y van a ser ineficaces para la iglesia. Como he dicho a menudo, van a estar llevando a cabo el trabajo de una enfermera, cuando lo que se necesita es un médico. Por otra parte, como ya mencioné, sin preparación ministerial se fallará en construir un ministerio permanente que afecte a las generaciones venideras. La preparación ministerial es un campo de entrenamiento de pruebas para el ministerio, que ha resistido la prueba del tiempo y demuestra constantemente su validez por los resultados en la iglesia local.

En la actualidad existe un avivamiento de las doctrinas reformadas en las iglesias en Latinoamérica. Esto es algo bueno, pero a la vez trae el peligro de que muchos de los pastores y estudiantes de teología jóvenes al conocer más, se vuelven un tanto arrogantes y orgullosos. ¿Cuáles consejos les podría dar a jóvenes que, al igual que usted en su inicio, tendrán la labor no de plantar nuevas iglesias, pero de servir en iglesias ya establecidas, que tal vez en doctrina o en términos de filosofía ministerial no vayan por buen camino?

Durante estos últimos 30 años viendo hombres graduarse del seminario e ir a diferentes iglesias, hemos visto muchas posibilidades que podrían ocurrir cuando salen de aquí a pastorear. Aunque todos salen apasionados por predicar la Palabra de Dios, con un correcto conocimiento teológico y con el deseo de poder utilizar todo eso en el mundo, hay muchos casos diferentes en el resultado, pues la realidad del ministerio puede ser un poco frustrante. Lamentablemente, no se pueden saltar los primeros cinco o siete años del ministerio y esos años son fundamentales pues te darán experiencia. Luego de tres meses de tu llegada no les va a importar mucho de cuál seminario viniste. El seminario y tu educación teológica puede hacer que una iglesia te elija como pastor, pero eso no te va a mantener ahí. Tu carácter y compromiso con Dios será lo que te permitirá permanecer en un iglesia por largo tiempo. Por lo que te puedo dar cuatro consejos que te ayudarán como ministro joven:

  1. No seas orgulloso. No llegues como si eres el mesías esperado solo porque fuiste a un buen seminario. Si eso te hace orgulloso, estarás sólo en el ministerio. No existe nada mejor que la humildad. Es una lucha interna el mantenerse humilde cuando uno piensa que sabe más que todos los demás, y tal vez el caso es así, tal vez realmente sabes lo que se necesita cambiar y ser corregido, pero necesitas ser humilde al respecto. Hay mucho que tendrás que aprender en tus primeros años de ministerio. Por lo tanto, el llegar de una manera humilde servirá de gran ayuda tanto a ti como a la iglesia. 
  2. No esperes ser exitoso. Recuerdas cuando los discípulos fueron a Jesús y le preguntaron: “¿por qué hay tan pocas personas que creen?...”. Podrías llenar una habitación con miles de personas tratando de hacer las cosas a tu manera, manipular a la gente, predicando un mensaje suave y ligero, pero serán falsos creyentes. Así que busca sobre todo ser fiel al Señor, trabajando duro en todo para la gloria de Dios, predicando, aconsejando, y discipulando. Si nos fijamos en la historia, en el pasado te podían matar por intentar ser pastor, mas ahora puedes hacer ministerio abiertamente, por lo tanto debes estar agradecido porque eres capaz de hacerlo, no importa lo pequeña que pueda ser tu congregación.
  3. No te apresures en cambiar las cosas. Haz que ellos te rueguen para hacer los cambios. La razón por la cual muchos pastores jóvenes son despedidos de la iglesias no es por causa de su predicación, es normalmente por el no establecer relaciones amorosas con los demás y el no ser pacientes. No cambies todo repentinamente, es posible que sepas lo que tiene que ser cambiado, pero sólo preocúpate por enseñar y predicar y deja que te pidan para hacer el cambio. Cuando vine a esta iglesia, había tantas cosas que necesitaban ser cambiadas, pero yo necesitaba escuchar eso de ellos antes de yo imponérselos. Para que eso suceda hay que empezar a enseñar la Palabra, pero tomará mucho tiempo para que el cambio ocurra.
  4. Entrena hombres. Selecciona hombres de dentro de la congregación, reúnete con ellos, instrúyelos en la Palabra, invierte tiempo en ellos. Pude ver a mi padre luchar a través de su ministerio con esto porque nunca invirtió tiempo en entrenar otros hombres, por lo que cada vez que necesitábamos a alguien para que desempeñe un rol en la iglesia,Jo él tenia que contratar a alguien de afuera de la iglesia, de otro ministerio. Como mencionaste antes, este ha sido un enfoque en mi ministerio como Pastor y es algo en lo que exhorto constantemente a los estudiantes del seminario pues le será de mucho beneficio cuando vayan a alguna iglesia.

Este 1 1 ​de ​abril, ​Coalición por el Evangelio se une a los esfuerzos de Southern Seminary para llevar a cabo la conferencia Despierta. El pastor John MacArthur, junto con Miguel Núnez, Juan Sánchez y Albert Mohler estarán presentes para ​compartir ​su ​pasión ​y ​la ​visión ​de ​Dios ​para ​su ​iglesia. Puedes registrarte para la conferencia aquí.