Si le preguntarás a alguien cómo luce un cristiano, sin duda muchos responderían que son aquellos que no beben, fuman, bailan, o tienen tatuajes. Por gran parte de mi vida, yo también pensé que el cristiano se definía por las cosas que no hacía. En este artículo no entraré a lo que debería ser nuestra postura en cuanto a esos temas. Simplemente quiero señalar que hay muchas personas confundidas con respecto a la apariencia de un cristiano.

Usualmente cometemos dos errores. Primero, porque sentimos una gran presión por validar nuestro cristianismo delante del mundo, tratamos de hacerlo a través de nuestras obras. Seguramente Cristo nos está conformando a Su imagen poco a poco, pero intentar validarnos delante de los demás por nuestras obras siempre será una batalla perdida. Por esta razón los cristianos tienen la fama de ser hipócritas. Esta manera de pensar es errónea porque cuando apuntamos la mirada del mundo hacia nuestras obras “santas”, corremos el riesgo de quitar su mirada sobre la perfecta santidad de Cristo y Su gracia inmerecida con nosotros. El segundo error que cometemos es definir la vida cristiana con actividades y prácticas no necesariamente prescritos por la Biblia. Decimos cosas como: “Esa persona no puede ser cristiana porque…” y listamos comportamientos condenados quizás por la cultura, pero que bíblicamente no definen, o descalifican, al cristiano.

¿Cuáles deben ser las características que revelan a un cristiano? ¿Cuánto tiempo debes estar con alguien para darte cuenta que es un cristiano? ¿Qué diferencias notables deben haber entre los cristianos y no cristianos? ¿Estamos dejando que la cultura, y no la Biblia, defina lo que es ser un cristiano?

He escuchado a algunos cristianos usar la frase “deja que tu luz brille” para decir que deberíamos “hacer cosas cristianas” delante de los no cristianos. Es una frase subjetiva (usada con buenas intenciones) que reconoce que somos cristianos delante de Dios por medio de Cristo, pero delante de los hombres, lo que hace nuestro cristianismo real y verdadero es la manera en que nos comportamos. Tal vez no somos legalistas en cuanto a nuestra salvación, pero pareciera que a veces sí lo somos cuando tratamos de mostrar nuestra fe al mundo. La luz que muchos dejan brillar no es tanto la luz del evangelio, sino la luz de su propio comportamiento. Y no es muy brillante.

Para estar claros, cada cristiano debe luchar y esforzarse por crecer en santidad (He. 12:14). Esta lucha con su naturaleza pecaminosa es contínua (Ro. 7:21), y los miembros de la iglesia deben estar pendientes de si mismos, rindiéndose cuentas para traer muerte al pecado. Y bien dice el Señor que nuestras buenas acciones alumbran y pueden llevar a los hombres a glorificar a Dios (Mat. 5:15). Sin embargo, la pregunta permanece, ¿estamos dejando que nuestra apariencia de santidad nos valide delante del mundo más que nuestra Fuente de santidad? Pienso que culturalmente hemos puesto una carga demasiada grande sobre el cristiano para validar su propio cristianismo delante de los demás. Por encima de eso, pienso que también hemos elevado algunos comportamientos como “más cristianos” que otros, disminuyendo el valor de otros que la Biblia espera y demanda de nosotros.

Entonces, bíblicamente, ¿cómo luce un cristiano? Aquí van cuatro cosas, en ningún orden en particular.

1. Amor

No hay un pasaje más claro y más fuerte sobre el amor que los cristianos deben lucir que Juan 13:34-35. Aquí Jesús dice:

Un mandamiento nuevo les doy: ‘que se amen los unos a los otros;’ que como Yo los he amado, así también se amen los unos a los otros. En esto conocerán todos que son Mis discípulos, si se tienen amor los unos a los otros.

De todas las características que deben identificar un cristiano, Cristo dice que el amor —específicamente el amor que tenemos entre los cristianos— será una de las maneras en que seremos reconocidos como cristianos. Quizás no bebemos, fumamos, tenemos tatuajes, ni bailamos… pero si no amamos a otros cristianos con un amor visible, sacrificial, generoso, tal como el amor de Cristo, simplemente no vamos a lucir como cristianos.

En Juan 17:22-23 Cristo habla acerca de la unidad que los cristianos deberían tener. Francis Schaeffer refiere a este pasaje como la apologética del amor.

La gloria que Me diste les he dado, para que sean uno, así como Nosotros somos uno: Yo en ellos, y Tú en Mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo sepa que Tú Me enviaste, y que los amaste tal como Me has amado a Mí.

La unidad entre los cristianos testifica a la verdad del evangelio. Amar a otros requiere no tener los ojos en mí mismo. No hay algo más antinatural para un humano que dejar de amarse a sí mismo y amar a los demás. Amar a otros, poniendo toda nuestra atención sobre su bien, buscando ese bien con todo nuestro tiempo, nuestra energía, y nuestros recursos, solo es posible cuando ha sucedido un cambio radical. Cuando vivimos de tal manera, testificamos que Cristo es ese cambio radical.

2. Gozo

A lo largo de la Palabra de Dios encontramos que una de las características más fuertes de Su pueblo es el gozo. Los Salmos están llenos de proclamaciones del gozo que tendrán los que están en su presencia.

Salmo 16:11 – Me darás a conocer la senda de la vida; En Tu presencia hay plenitud de gozo; En Tu diestra hay deleites para siempre.

Salmo 87:7 – Entonces tanto los cantores como los flautistas, dirán: “En ti están todas mis fuentes de gozo.

Salmo 51:12 – Restitúyeme el gozo de Tu salvación, Y sostenme con un espíritu de poder.

Cuando entendemos el evangelio —que hemos sido redimidos y comprados por Dios a pesar de nuestro pecado para vivir por la gloria de Dios— el resultado siempre sera una vida de gozo. El problema más fuerte que enfrentábamos ya fue conquistado, la muerte ya perdió. Ya no hay razón de tener temor, amargura, resentimiento, porque en Cristo encontramos gozo y placer eterno.

Propongo que los cristianos deberían vivir vidas llenas de gozo. Vidas llenas de risa. Vidas llenas de placer, no importe la circunstancia en la que se encuentren. Todo, para el cristiano, tiene un sentido y significado diferente. La comida no es algo que solo nos sostiene, es algo creado de parte de Dios para nuestro placer. La música y los artes no solo son algo bonito, sino que reflejan la imagen de un Dios creador. Todo lo que hace el cristiano debería hacerlo pensando en el gran Dios quien, en Su gracia, nos ha dado un mundo lleno de recursos, oportunidades, aventuras, y experiencias que apuntan a una realidad futura en la cual viviremos en perfecto placer con Él.

3. Fruto del Espíritu

Otro concepto que caracteriza al cristiano es el fruto del Espíritu. Por supuesto, las primeras dos manifestaciones de este fruto en Gálatas 5:22-23 son los que ya hemos mencionado: amor y gozo.

Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley.

Otra vez, este listado está lleno de características que son prácticamente imposibles para que el ser humano los fabrique en sus propias fuerzas. Ademas de amor y gozo, el Espíritu produce características que el mundo tanto anhela como paz, paciencia, bondad, y dominio propio. Cuando el cristiano luce como un cristiano, demuestra que los anhelos que tienen el mundo solo son satisfechos en el evangelio.

4. Confesión y Arrepentimiento

1 Juan 1:9-10,

Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad (iniquidad). Si decimos que no hemos pecado, Lo hacemos a El mentiroso y Su palabra no está en nosotros.

Claro, este es tal vez obvio, pero el cristiano luce como cristiano cuando confiesa su pecado y se arrepiente de lo mismo. Juan nos dice que la confesión comprueba el hecho de que la palabra está en los cristianos. Cuando no confesamos nuestro pecado, no enfrentamos nuestro pecado, o cuando escondemos nuestro pecado, anunciamos al mundo que el evangelio no es suficiente. Sin embargo, cuando entendemos el evangelio y que en Cristo hemos sido amados y aceptados a pesar de nuestro pecado, eso nos da la habilidad de libremente hablar de nuestro pecado. El evangelio no solo borra la pena de nuestro pecado, pero también debería anular su vergüenza.

Lamentablemente, en Latinoamérica hemos aceptado respuestas muy superficiales y sencillas en cuanto a cómo luce un cristiano. Muchos pueden lucir como cristiano sin ser cristianos, y muchos dicen que son cristianos sin lucir como cristianos bíblicamente. Es un tema que se debe aclarar, y solo será claro cuando busquemos la respuesta en la Palabra de Dios.